Pasa en reuniones desde hace unos meses, y casi siempre con la misma cara. Alguien abre ChatGPT, escribe algo como "¿qué empresas me recomendás para esto en Costa Rica?", y la respuesta nombra a tres o cuatro. Ninguna es la suya.
Lo primero que uno piensa es que la IA se equivocó. No se equivocó. Hizo exactamente lo que sabe hacer: armar una respuesta con lo que pudo leer y atribuirle a alguien.
Qué pasa realmente cuando alguien pregunta
Un asistente moderno no responde de memoria. Cuando la pregunta es sobre empresas, precios, servicios o cualquier cosa que cambia, sale a buscar, trae un puñado de páginas, las lee y arma una respuesta con lo que encontró.
Ese es el punto donde una empresa entra o queda afuera. No entra la que más gasta en pauta ni la que tiene el sitio más bonito. Entra la que estaba en las páginas que el asistente alcanzó a leer, dicho de una forma que se puede repetir sin reescribirla.
Por eso hay dos preguntas distintas, y conviene no mezclarlas:
- ¿Tu sitio está entre las páginas que puede leer? Es un asunto técnico y tiene respuesta de sí o no.
- Cuando lo lee, ¿encuentra una respuesta o encuentra un folleto? Es un asunto de contenido, y es donde se pierde la mayoría.
El caso más común: el sitio no se puede leer
Muchos sitios modernos no mandan la página hecha. Mandan un programa que arma la página adentro del navegador de la persona. Para alguien con Chrome abierto no hay diferencia. Para un robot que no ejecuta ese programa, la página llega prácticamente vacía.
Esto no es una sospecha. Vercel, que opera una parte grande de la web moderna, midió el comportamiento real de estos robots y lo dice sin rodeos: ninguno de los rastreadores de IA importantes ejecuta JavaScript. Es más, los descargan: los archivos de JavaScript son cerca del 11,5% de lo que pide el rastreador de ChatGPT y el 23,8% de lo que pide el de Claude. Los bajan y no los corren.
El resultado es una empresa que tiene un sitio excelente y, para la IA, no tiene sitio. Y como la respuesta igual se arma, se arma con lo que haya: un directorio viejo, una nota de prensa de hace tres años, el sitio de un competidor que sí se puede leer.
El segundo caso: el sitio se lee, pero no contesta nada
La otra mitad del problema es más incómoda, porque no se arregla con código.
La mayoría de las páginas corporativas están escritas para alguien que ya decidió entrar. Abren con una promesa, siguen con tres valores y terminan en un formulario. No dicen qué problema resuelven, para quién, en cuánto tiempo, ni qué pasa si el caso es distinto.
Una máquina que busca con qué responder necesita justamente eso. Una página que dice "soluciones integrales para empresas en crecimiento" no le sirve a nadie, ni a la máquina ni a la persona. Una que dice, en el primer párrafo, qué se hace cuando un sitio recibe visitas y no genera ninguna conversación, sí.
Por qué esto está pasando ahora y no hace dos años
Vale la pena poner el tamaño real del asunto, porque hay mucho ruido.
Medido sobre el tráfico que llega a los sitios, las plataformas de IA todavía son chicas: el 0,32% de todas las visitas web, según un estudio sobre 101.574 sitios en 250 países entre enero de 2025 y abril de 2026. La búsqueda orgánica sigue siendo el 42,75%. Google manda unas 134 veces más gente.
Pero el uso local ya está. Datos de Similarweb presentados en Costa Rica en julio de 2026 ponen a ChatGPT como el sétimo sitio más visitado del país, detrás de Google, YouTube, Facebook, Instagram, TikTok y X.
Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo, y juntas dicen algo útil: todavía no es de donde vienen tus clientes, y ya es donde se forma una primera impresión. Quien pregunta ahí no está comparando opciones, está armando la lista de a quién le va a escribir.
Qué se puede revisar hoy, sin contratar a nadie
Tres cosas, en este orden.
Una. Abrí tu sitio, hacé clic derecho y elegí "ver código fuente de la página". Si ahí aparece el texto que ves en pantalla, vas bien. Si ves casi puro código y ningún párrafo, eso es lo que recibe el asistente.
Dos. Entrá a tudominio.com/robots.txt. Ese archivo le dice a los robots qué pueden visitar. Vale la pena mirar si alguien, en algún momento, dejó afuera a los de IA.
Tres. Preguntale a ChatGPT por tu categoría, en español y en inglés, varias veces y en días distintos. Vas a ver que no contesta lo mismo. Eso no es un error tuyo ni del modelo, y es importante entenderlo antes de comprarle a alguien un tablero que te prometa tu "posición".
Si querés ver cómo trabajamos esto, está explicado en Que la IA te recomiende.



